Tus ordenadores, a tu alcance desde cualquier sitio.

Abre tu Mac, tu PC con Windows o tu equipo Linux desde el móvil, una tableta u otro ordenador. La conexión va cifrada de extremo a extremo y, siempre que se puede, directa de un dispositivo a otro.

Acceso anticipado. Las descargas llegarán pronto.

Tus dispositivos

Elige uno para abrirlo.

iMac del estudio (casa)
Tu móvil está controlando este equipo00:00

Tus propios ordenadores. Y los de otra persona, cuando te lo pide.

Veolan hace dos cosas y las mantiene separadas. Tus ordenadores se abren para ti sin que haya nadie delante. Los de otra persona, solo mientras ella quiera.

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Tus dispositivos

Ayudar a alguien

De quién es el ordenador

Tuyo: el iMac de casa, el PC del trabajo, el equipo Linux de debajo de la mesa.

De un amigo o un familiar que necesita una mano.

Cómo entras

Apruebas tu móvil una sola vez, en el propio ordenador, con Touch ID, Windows Hello o tu contraseña. Desde entonces se abre sin que haya nadie.

Te pasan un código desde Veolan y aceptan cada sesión desde su lado.

Antes de abrirse

Tu móvil te pide la huella o el PIN, así que un móvil perdido no puede abrir tus ordenadores.

No empieza nada hasta que lo aceptan. Las solicitudes sin respuesta caducan a los 30 segundos.

Qué puedes hacer

Controlarlo o solo ver. Lo decides para cada dispositivo.

Solo ver o control total. Lo eligen ellos.

Mientras estás dentro

En la pantalla del ordenador queda un aviso con un botón para detener la sesión.

El mismo aviso. Pueden detener la sesión cuando quieran.

Después

El dispositivo sigue siendo de confianza hasta que lo revocas. Al revocarlo, pierde el acceso.

No se añade nada a tus dispositivos.

Sin IA.

Sin asistentes, sin análisis de pantalla, sin entrenar nada con lo que haces. Veolan lleva tu pantalla y lo que tecleas de un dispositivo tuyo a otro, y nada más.

Directa de un dispositivo a otro

Siempre que hay un camino directo, tus dispositivos se conectan entre sí sin nada en medio. La conexión va cifrada de extremo a extremo.

Relés que no pueden leer lo que llevan

Cuando no hay camino directo, un relé transmite el tráfico cifrado. No tiene las claves, así que no puede ver tu pantalla ni lo que escribes.

Un registro en el propio ordenador

Cada sesión queda anotada en un registro del ordenador al que te conectas: quién, cuándo, si fue para ver o para controlar y si había alguien delante. Lo que escribes nunca se registra; solo cuánto.

Revocas y se acabó

Quita un dispositivo de tu lista de confianza y pierde el acceso.

Leer el modelo de seguridad

Una sesión, tal como la anotó el ordenador
{
  "event": "session_end",
  "peer_name": "Tu móvil",
  "mode": "control",
  "attended": false,
  "started": 1791312086,
  "secs": 754,
  "counts": {
    "clicks": 37,
    "keys": 212,
    "text_chars": 148
  }
}
  1. No había nadie delante: una sesión desatendida.
  2. Cuántos caracteres se escribieron. Nunca cuáles.

Medido en nuestros propios equipos

Tres cifras de nuestras pruebas, con las condiciones en que se tomaron.

28ms

Ida y vuelta, en una conexión directa entre dos dispositivos de la misma red.

2,4% CPU

Lo que usa un Mac con M2 mientras lo controlan, porque el vídeo se codifica por hardware.

1920px

Aproximadamente ese ancho, a unos 34 fotogramas por segundo, en un móvil. Lo bastante nítido para leer el texto de tu pantalla.

En los ordenadores y móviles que ya tienes

Las descargas llegarán pronto. Ver la página de descargas

PlataformaSe puede abrir a distanciaAbre tus otros dispositivos
MacSíSí
WindowsSíSí
LinuxSíSí
AndroidNoSí
iPhone y iPadNoSí

Ten tu cuenta lista.

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